Toda una vida en el deporte.
Acompáñame a recorrer el camino que convirtió un sueño de infancia en toda una vida alrededor del deporte.
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1972
Una infancia marcada por el deporte.
Nací el 19 de noviembre de 1972 en El Salvador. El menor de una familia que conmigo, llegaba a siete hijos. José Eduardo y Ana Leonor nunca tuvieron una casa en silencio y así sigue siendo. El deporte fue un pilar en la formación integral de la familia. No había día sin un evento deportivo dominando el escenario.
El Colegio San Francisco fue un gran impulsor para la práctica deportiva. Aunque de corta historia, ofrecía una buena base para la educación física y el incentivo de equipos competitivos para el proceso formativo.




1984
Un sueño llamado Juegos Olímpicos
Los Juegos Olímpicos son una parte fundamental de mi vida. En 1984 vi por la televisión los juegos de Los Ángeles, de principio a fin. Inspiraron un deseo irrefrenable por conocer sobre los Olímpicos, pero por sobre todas las cosas, por competir en ellos. Así arranqué un camino como deportista, fui lanzador de jabalina y con esto, la intención de llegar a los Juegos.


1984 - 1988
Entre el juego y la curiosidad.
Fui parte de equipos de fútbol, basquetbol, voleibol, béisbol además de sembrar las semillas del atletismo. Pero pronto entendí que mi fascinación por el deporte no solo quedaba en la práctica o el intento a llegar a ser bueno.
Compaginaba todo con la constante inquietud por aprender y conocer más. De ahí que empecé a producir un libro de recortes de periódicos con noticias olímpicas. De uno, pasaron a dos y a tres y luego el camino de noticias hacia los Juegos Olímpicos de Seúl.



1989
El otro lado del deporte
Los álbumes de noticias fueron la llave con la que intenté abrir la puerta del Canal 4 de televisión de El Salvador. Fue entonces, y sigue siendo el canal “tradición en deportes” en mi país. Toda esta información, además de la pasión, me permitió sumarme como asistente a la producción. Una posición mucho más simbólica que práctica. Pero ahí estaba.
Conocer la producción de un canal de televisión abrió una ventana hacia un camino sin retorno. La TV me gustaba consumirla, conocerla hizo que me enamorara del medio.

1990
Dejar casa para ir detrás del sueño.
La graduación del Colegio llegaría en 1990. Un punto de inflexión en mi vida. Al terminar el colegio tenía que tomar una decisión: seguir en casa adonde ya estaba encontrando un camino que me permitía ingresos o salir a la Universidad que se había convertido en mi sueño.
No puedo decir que la base de mi preparación atlética o el cartel de dueño del récord nacional juvenil de mi país fue lo que me hizo entrar por la puerta de atrás en el equipo de atletismo de una universidad como Texas A&M University. Hizo más mi pasión por el deporte.



1991 - 1995
La mejor y la peor mañana.
Una lesión en mi primer año fue casi una bendición. Me permitió establecerme como estudiante-atleta, conocer los sacrificios que debía hacer para equilibrar la agenda de estudios y entrenamientos. Cuatro años después, llegué al equipo que competía en el campeonato nacional universitario-NCAA.
Con el récord nacional absoluto ya en mi poder, viví la mejor experiencia atlética de mi vida: competir en un Mundial de Atletismo en Gotemburgo, Suecia. Ese agosto de 1995 pude también vivir la peor mañana de mi vida atlética. Pero aprendí mucho de lo que entonces parecía un fracaso, fue la mejor de las lecciones que me dio la vida deportiva.




1996 - 1998
El sueño que no fue.
1996 suponía ser un año para enmarcar. Suponía ser el año de mi graduación universitaria, que lo fue, y el año en el que competiría en unos Juegos Olímpicos. La historia es larga, pero digamos que fui víctima del poco compromiso de los dirigentes deportivos de mi país y de mi ingenuidad y exceso de confianza. Atlanta fue un sueño y ahora, una bendición encubierta.
Continué en la persecución del sueño olímpico, lo intenté y todo iba por buen camino. El mejor lanzamiento de mi vida fue en 1998, a dos años de Sydney y con posibilidad de conseguir el boleto de acceso sin depender de nadie. Una lesión me alejó de eso, pero en el camino me encontré cerca de otro sueño: trabajar en la TV deportiva.



El Periodista
2000
Mi llegada a la televisión.
Mi llegada a la televisión fue una mezcla de iniciativa y perseverancia. Preparé 15 sobres con mi currículum y aproveché el viaje de un familiar a Estados Unidos para enviarlos por correo. Unas semanas después recibí una llamada internacional. Era ESPN invitándome a un casting. Los nervios fueron tantos que por un momento pensé que podía tratarse de una broma.
Me asignaron un partido de fútbol americano y me preparé como nunca. Apenas habían pasado quince minutos cuando detuvieron el casting. Pensé que había cometido un error y que todo había terminado, pero entonces me dijeron que esperaban verme de nuevo en seis meses. Aquella puerta que había salido a buscar no solo seguía ahí: comenzaba a abrirse.

2000
3, 2, 1... estamos al aire.
En agosto de 2000 comenzó mi camino en ESPN, el lugar que despertó mi fascinación por la televisión deportiva y que, más de un cuarto de siglo después, sigue siendo mi casa.
Arranqué en Bristol, Connecticut, relatando fútbol americano profesional en Sunday Night Football. Pero mi primera transmisión, el 25 de agosto, no fue una final, ni siquiera de fútbol: fue una carrera de perros sobre obstáculos en Lake Placid. La preparé como si fuera el evento deportivo más importante de mi vida.




2000 - 2006
Una escuela llamada SportsCenter.
Poco después de comenzar mi camino en ESPN, llegó una nueva oportunidad: mudarme a Buenos Aires para ser parte del nacimiento de SportsCenter en Latinoamérica. Buscaban una voz neutra que conectara con todo el continente y tuve la fortuna de estar en su primera emisión.
Tres años después, surge la oportunidad de llegar a México para conducir el noticiero dirigido al mercado hispano de Estados Unidos y, más tarde, al mexicano. A mi calendario se sumaron también los relatos de fútbol. En agosto de 2006 regresé a la sede central de ESPN en Bristol, Connecticut, un lugar cuyo código postal conocía desde pequeño: 06010.




2006 - 2007
La voz encuentra su lugar.
Siempre quise tener un espacio donde pudiera hablar de fútbol con profundidad, más allá de los titulares. En 2006, ESPN me dio la oportunidad de conducir ‘Fuera de Juego’. Este programa se convirtió en mi segunda casa y en una plataforma donde puedo compartir con colegas y debatir sobre el fútbol que nos apasiona.
El fútbol se convirtió definitivamente en una parte fundamental de mi trabajo como narrador. Era el comienzo de una etapa que me llevaría a relatar partidos desde algunos de sus escenarios y competiciones más importantes. En 2007, llegué a Atenas para narrar mi primera final de UEFA Champions League: Milan vs. Liverpool. El deporte me llevaba ahora a grandes escenarios desde un lugar completamente diferente.




2011 - 2013
Una voz para la nueva generación.
En 2011 recibí una llamada inesperada: EA Sports buscaba una nueva voz para el videojuego FIFA y me invitó a participar en el proceso. La idea me fascinó, pero llegaron las fiestas de fin de año y no tuve más noticias, así que el tema quedó en pausa. A principios de 2012 se confirmó mi participación y ese año grabé voz para FIFA 13.
Desde FIFA 13, junto a Mario Kempes, mi voz empezó a llegar a lugares distintos. Algunos ya me conocían por televisión. Otros me conocieron con un control en las manos.



2014
Lo vi de niño, lo narré en 2014
Para el 2014 ya narraba partidos en los Mundiales. Pero el primer Mundial que recuerdo me dejó una huella imborrable. Tenía cinco años y, durante la final de 1978, le pregunté a mi mamá: “¿por qué no pueden ganar los dos?”. Desde ahí, los Mundiales alimentaron mi amor por el fútbol.
El camino hacia las Copas y los Mundiales en sí, encierran en su congestionado calendario, una magia incuestionable.


2016
Llegué a los Juegos, pero como periodista.
Formar parte de los Juegos Olímpicos, fue mi sueño desde muy pequeño. Cuando ser vaquero se complicó, lo siguiente era estar en unos Juegos Olímpicos. Los busqué como atleta, pero llegué como periodista.
Estar en unos Juegos es incomparable con cualquier otra cobertura. Cada día trae emociones nuevas y las historias interminables de miles de atletas que llegan de todos los rincones del mundo. Un evento único. Soñado.


ACTUALIDAD
Siguiendo la pasión del fútbol hoy.
Después de todos estos años, sigo aquí, narrando, analizando y viviendo el fútbol como el primer día. He aprendido que este deporte es más que un juego: es una conexión con millones de personas, es emoción pura, es historia en cada jugada. Y mientras haya fútbol que contar, aquí estaré, con el micrófono listo.

